La mujer afronta una acusación por perturbar la paz de los muertos, un delito
castigado con hasta dos años de cárcel en la legislación sueca.
En el momento de su detención, hace dos meses, la Policía encontró en su
apartamento en Gotemburgo varios cráneos y otros restos de esqueletos
humanos.
Las pruebas incluyen también fotos de la mujer con los restos, algunas en su
cama o posando con un osito panda y una bandera de la extinta Unión
Soviética

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